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Salir de las drogas: “Encontré la salida cuando toqué fondo, tras perder 15 años de mi vida entre rejas”

Categoría: Adicción
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Cómo salir de las drogas

LA DURA HISTORIA DE MARTÍN REFLEJA CÓMO SÍ SE PUEDE SUPERAR UNA ADICCIÓN

Foto de Máximo en Pexels

Las posibilidades de salir de las drogas son tan reales como historias de superación de adicciones existen. Pero está claro que para conseguirlo, confluyen muchos factores personales e internos de cada persona. Es decir: hay sugerencias y pautas más o menos comprobadas desde el punto de vista terapéutico y diversidad de tratamientos. Pero al final siempre dependerá de un cúmulo de aspectos que interactúan entre sí y que varían en cada caso. Pero uno de ellos, para Martín (no es su nombre real) como para la mayoría de especialistas, resulta fundamental: la consciencia del propio adicto de querer salir.

Con una infancia cargada de violencia domiciliaria, este adicto recuperado, que lleva 12 años sin consumir, probó de todo para enfrentarse una la realidad que no sabía, no tenía las herramientas para digerir. Las sustancias eran, en ese sentido, sus aliadas. Aunque, como bien sabe y cuenta en esta entrevista, tardaron poco en convertirse en sus principales enemigas que lo condujeron por una vida de mentiras, robos, dolor y cárcel, como también leímos en esta historia de una persona ex adicta. Salir de las drogas para él fue un camino posible sólo cuando esta vida se hizo intolerable.

CONSUMIR DROGAS PARA ESCAPAR DE LA REALIDAD

¿Cómo caíste en las drogas?

Empecé con el consumo de hachís, sobre los 13 o 14 años de edad, y ese mismo año probé la heroína por primera vez. Me faltaba muy poco para cumplir los 15, recuerdo perfectamente ese día. Empecé con la heroína aunque antes había probado otras muchas drogas, hachís, pegamentos, cocaína, alucinógenos tales como tripis o éxtasis, entre otras.

«Me buscaban como ‘Escapado de su casa’, cuando en realidad huía de un infierno metiéndome en otro.»

¿Qué buscabas?

Dependiendo del momento de mi vida y la droga, las he consumido como «estimulante lúdico» en fiestas, como tripis, éxtasis, dexidrinas y otras drogas estimulantes. Aunque reconozco que eso fue una etapa de experimentación con las drogas psicodélicas en mi juventud. Pero mi problema real con las drogas llegó cuando tomé heroína para «escapar» de la realidad que vivía día a día. Siendo tan joven no tenía ni la ayuda ni la inteligencia emocional necesaria para voltear esas situaciones que vivía en un sentido más positivo, como han hecho otros jóvenes que han pasado por realidades fuertísimas y no han caído en drogas. Pero no la tuve y consumía para escapar hasta que se convirtió en un problema y tenía que consumir para poder caminar siquiera.

¿Cómo era tu vida cuando empezaste a consumir?

Mi situación personal era caótica en todos los aspectos. Recuerdo que llevaba unos 13 meses fuera de mi casa a causa de un padre alcohólico y maltratador física y psicológicamete. Vivía en una chabola en el barranco y salía a la calle prácticamente de noche para poder esquivar a la GRUME (Grupo Menores de la Policía Nacional). Me buscaban como «Escapado de su casa», cuando en realidad huía de un infierno metiéndome en otro. Yo vivía con mi abuelo paterno, mi padre que llevaba unos años en libertad por haber asesinado a mi madre y nos hacía la vida imposible desde que cumplí los 7 años.

Mi abuelo trabajaba para la ONCE y no nos faltaba de nada para ser una familia humilde, mientras que mi padre se pasó la vida en bares y de pintor de brocha gorda, hasta que falleció.

Cómo salir de la heroína
POLITOXICOMANÍA. El problema real con las drogas le llegó a Martín cuadno probó la heroína. Salir de las drogas le supuso reencontrar su vida.

UN PASO DE LA TOXICOMANÍA A LA POLITOXICOMANÍA

¿Combinaste el consumo de diferentes sustancias?

Experimenté con diversas drogas. En la cotidianeidad, si lo miramos desde un punto de vista estricto, hay millones de politoxicómanos legales: al tabaco y al alcohol, por ejemplo, o el que se fuma un porro y se bebe una cerveza. Son politoxicómanos aunque no lo quieran reconocer. La politoxicómana es algo muy ambiguo visto desde ese enfoque. Pero es difícil que un toxicómano no termine como politoxicómano, ya que hay un montón de drogas en todos los estadios de la sociedad que van vinculadas unas con otras, por lo tanto depende del caso en particular.

«Veía a mi familia cada vez más consumida con mi adicción. Vivir con un familiar toxicómano no es fácil. Piensan mucho en tu muerte.»

En tu caso ¿Por qué se te dio por combinar drogas?

En mi caso yo era consumidor de heroína y consumía cocaína esporádicamente, siempre que podía permitírmelo o me apetecía. Pero normalmente han sido etapas, etapas de consumo de cocaína que requerían de consumos de heroína para parar y descansar, para bajar las taquicardias. Incluso ir llevando los efectos a niveles más bajos o altos, es como “jugar con la drogas».

¿Cuándo fuiste realmente consciente de que tenías una adicción?

Cuando sufrí mi primer síndrome de abstinencia, que me llevaba a elucubrar, mentir, robar y trapichear para conseguir mi dosis.

¿Cómo te afectaba la adicción en tu vida cotidiana, en tus relaciones familiares, responsabilidades…?

En las relaciones con mi familia me afectaba mucho. Yo veía a mi familia cada vez más consumida con mi adicción. Vivir con un familiar toxicómano no es fácil en muchos aspectos para los familiares. Piensan mucho en tu muerte, que en cualquier momento pueden llamarles para notificarles que te han detenido o has fallecido. Y por otra parte, cualquier amistad “sana” se apartará de ti al reconocerte como un adicto.

LA VERGÜENZA DE LA PERSONA ADICTA

¿Puedes contarnos alguna anécdota?

¡Tengo cientos de anécdotas! Demasiadas llamadas desde urgencias para recogerme después de una sobredosis, por detenciones… Una mañana acudía al “picadero” a consumir una dosis. Al final el resultado fue una sobredosis con la que caí de espaldas al suelo, quedé inconsciente y al despertar en urgencias vi que quien me atendía era una amiga de la infancia. En ese momento sentí una tremenda vergüenza.

«Robar, estafar, mentir y traficar… hoy me arrepiento de todas ellas. La vida de un toxicómano está rodeada del mundo de la mentira.»

¿Te costaba “comprender” que tenías una enfermedad, es decir, que no eras una mala persona?

A mí no me costaba, yo nunca me he considerado mala persona. No he cometido ningún delito fuera de la adicción, y hoy por hoy, después de haber cumplido condena por delitos de robo, no me considero un ladrón. Siento que mi consciencia está limpia, que no le debo nada a la sociedad ni a la justicia. Y aunque el valor sentimental nunca puede ser remplazado, yo siempre fui consciente de que cometía un daño con mis actos.

¿Qué cosas hacías para conseguir sustancias de las cuales hoy te arrepientes?

Robar, estafar, mentir y traficar… hoy me arrepiento de todas ellas. La vida de un toxicómano está rodeada del mundo de la mentira.

¿Sentías resentimiento hacia ti por no poder parar de consumir?

Si sentía mucha impotencia y resentimiento, pero más aún sentía impotencia por los escasos recursos de ayuda que disponía la sociedad de la época. Acababa de empezar un famoso tratamiento que parecía ser la panacea (Metadona)… Sin restarle eficacia en ciertos aspectos, en la mayoría de los casos era cambiar vino tinto por vino blanco. Porque el paciente terminaba tomando esa droga legal, mientras se hacía adicto a otras: cocaína, alcohol, tranquimazines y otros barbitúricos. De ahí el dicho que siempre repito “Toxicómano mal curado, alcohólico asegurado”. En esa época sólo existían las típicas UAD de tratamientos en capitales.

SALIR DE LAS DROGAS: SÓLO CUANDO HAY CONSCIENCIA DE QUERER HACERLO

¿Crees que superar una adicción depende principalmente de la voluntad de la persona adicta?

La voluntad y la consciencia de querer curarse es primordial, y para eso no hay terapeuta, familiar o amigo que pueda ayudar a una persona toxicómana. Luego está el tratamiento que la persona haya decidido recibir. El problema en la mayoría de los casos en los que los terapeutas “fracasan” en tratamientos con usuarios, consiste en que éste no tiene total “consciencia de curarse”. ¡Es más, yo diría que no quiere salir de las drogas! Hay un problema en su manera de ver su tratamiento y piensa que tiene todo el tiempo del mundo para curarse. Piensa que sólo se está dando un tiempo de recuperación, pero sus ansias de consumo no se han ido en absoluto. Es decir, que realiza el tratamiento por otros intereses, pero el de curarse, el de salir de las drogas realmente, no es el principal. Si la persona realmente quiere curarse intentará no poner zancadillas a su propio tratamiento. Y ahí está la profesionalidad del terapeuta a la hora de hacer un trabajo y un tratamiento individualizado.

«Si la persona realmente quiere curarse intentará no poner zancadillas a su propio tratamiento.»

En todo caso, ¿qué crees que hace falta para poder superar una adicción?

No sabría darte una respuesta exacta a esa pregunta. Influyen muchísimos factores diferentes: ambientales, sociales, personales, familiares, la personalidad del usuario, sus experiencias personales, su plan de vida, su plan de futuro, sus motivaciones… En otras palabras, qué quiere de la vida, qué espera de sí mismo y de los demás, etcétera. Conozco muchísimos casos de adicciones además de mi experiencia personal. Pero lo principal es que la persona sea consciente de que quiere salir de las drogas, de que quiere curarse, que quiere cambiar de vida, que sabe aburrirse y frustrarse sin sustancias. O al menos un terapeuta que te lo haga ver y te ayude a normalizar esas “emociones olvidadas”, es decir, emociones que una persona adicta acostumbra a enfrentar siempre bajo el efecto de la droga.

TRES CAMINOS FATALES SI ELIGES NO SALIR DE LAS DROGAS

¿Cómo encontraste la salida?

Antes de encontrar “la salida” tuve muchos intentos con diversos tratamientos. Estuve en tratamiento con varios organismos de mi provincia, entre ellos Proyecto Hombre, Cercado del Márquez, Proyecto Fénix… fui usuario del primer módulo UTE en una prisión de mi provincia donde realizaba tareas de apoyo como interno. Yo encontré la puerta para salir de las drogas debido al agotamiento, a tocar fondo, a perder 15 años de mi vida entre rejas por delitos de robo en domicilios continuados: cinco robos, en concreto. Entré con 16 años y desde que cumplí 18 hasta los 33 sólo estuve 18 meses en libertad. La droga solo tiene tres caminos finales: la cárcel, la muerte, la enfermedad. Si eliges la droga, es cuestión de tiempo que encuentres uno de esos caminos. Más tarde o más temprano, no tendrás una vida digna, no tendrás amigos sanos y positivos, nunca tendrás nada y cada día menos.

¿En qué pensabas?

Esta realidad, todo esto me hizo plantearme qué quería en mi vida. Si pensaba aprovechar y vivir la vida que me quedara en libertad, si quería tener pareja, si quería tener casa, hijos, relaciones familiares “normales”, relaciones lúdicas “normales”, trabajo y obligaciones como la mayoría. Entonces tenía que decidir, y decidí aprovechar mis conocimientos personales: lo bueno que aprendí de cada tratamiento y cada ayuda prestada los enfoqué en mi bienestar. Cambié totalmente la manera de comportarme frente a “viejos amigos tóxicos”, y, sin afán de discriminar, aparté todo lo que era negativo para mí. Hoy llevo 12 años casi libre de drogas. Tengo hábitos “normales”, hobbies, aficiones, proyectos… Me compré una casa fruto de mi trabajo e intento vivir como una persona sana.

persona adicta intentando salir de las drogas
TOCAR FONDO. A veces, llegar al límita es la única alternativa para tomar consciencia del problema y buscar ayudar.

EL TRATAMIENTO TRAS SALIR DE LAS DROGAS

La importancia de reconocer que siempre estarás en recuperación y dispuesto a pedir ayuda.

¿Qué tratamientos realizaste para salir de las drogas?

Pase por diversos tratamientos: las terapias grupales, las entrevistas personales con profesionales, psicólogos, educadores, trabajadores sociales, terapeutas… Esto se combinaba con tratamientos con pastillas, en mis comienzos. Y recuerdo que esa medicación era para tenerte “zombi”, pero sin síndrome de abstinencia. Te daban una bolsa de píldoras del tamaño de la de Curro Jiménez. Tenías que estar bajo supervisión familiar, a poder ser dormido, y terminabas trastornado saliendo de tu casa, sin saber lo que hacías, entonces intentaban ajustarte la medicación. Eran un fracaso esos tratamientos, que tomé con 14 o 15 años por primera vez. De hecho, no probé otros, como la Naltrexona, por miedo a sus efectos. La mayoría de tratamiento los hice en prisión, exceptuando Proyecto Hombre, que lo realice cuando se me concedió la condicional.

«Creo que la persona que ha sido adicta a las drogas esta siempre en rehabilitación.»

Dicen que la adicción es una enfermedad para toda la vida, que la tendencia de consumo siempre está ahí y por eso hay que seguir en contacto con una terapia grupal cuando logras dejarlas. ¿Estás de acuerdo? ¿Por qué crees que pasa esto?

Creo que la persona que ha sido adicta a las drogas está siempre en rehabilitación. Siempre, aunque no se den consumos en años, como es mi caso. Constantemente hay que estar consciente de que la posibilidad, la tentación, de consumir puede volver a darse. No es que piense “mañana puedo consumir”, porque si piensa así ya ha recaído. Desde mi punto de vista, un consumo no es una recaída como tal, tiene que verse así, y tienes que recurrir a los profesionales que te ayudaron, si se diera el caso. Lo importante es no tener miedo a pedir ayuda, y a pedirla inmediatamente. Yo en mi caso sigo en contacto con mis profesionales. Y aunque no se den consumos, sé que desde que tenga pensamientos negativos puedo de compartirlos sin miedo y sin crear alarma, con la mayor normalidad del mundo, como si fuera un diabético con su médico de cabecera. Si bien he pasado temporadas largas en las que no he tenido relación con mis terapeutas, porque todo va bien. En cualquier caso nunca es malo disponer de ayuda si se necesita o al menos saber que están ahí. Después está en manos de cada uno cómo se sienta, quiera o pueda llevar su rehabilitación de por vida. Tendrá largos períodos de abstinencia, normalizará su vida, pero seguirá siendo una persona rehabilitada de una adicción, y nunca puede dejar de contemplar el riesgo de recaída.

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