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Qué son las adicciones: Más allá de porros, cocaína y alcohol…

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Aurora gardeta explica qué son las adicciones

La psicóloga Aurora Gardeta Gómez explica cómo reconocer una adicción 

Cuando preguntamos “qué son las adicciones” encontramos casi siempre la misma respuesta o pensamiento por parte la mayoría de las personas. En concreto, cuando pensamos en una adicción inmediatamente imaginamos a alguien fumando marihuana, esnifando cocaína, alcoholizado… Es decir, que tendemos a relacionar la palabra en cuestión con el consumo destructivo de sustancias tóxicas. Pero, ¿la enfermedad de la adicción sólo determina este tipo de conductas?

La psicóloga especialista en el ámbito clínico y de la salud Aurora Gardeta Gómez (ver ficha profesiona aquí) tiene claro que no. Desde Cáceres, donde reside y ejerce, explica a Adictalia: “Cuando hablamos de adicciones tendemos a pensar en el abuso del alcohol, pastillas, cannabis u otro tipo de drogas. Sin embargo, el abanico se extiende no solo al consumo de sustancias sino también a la dependencia de comportamientos que se convierten en repetitivos y necesarios para la persona”.

LAS 3 PAUTAS PARA RECONOCER QUÉ SON LAS ADICCIONES

qué son las adicciones, según la psicóloga especialista
Aurora Gardeta Gómez

Y en este sentido, ¿cómo una persona puede saber que se ha convertido en una adicta o que lo ha hecho un familiar cercano y, en consecuencia, pedir ayuda para tratar su adicción?

Gardeta Gómez refiere al 1, 2, 3 que ayuda a distinguir entre “aquello que se considera normal (aunque no sea del todo sano para la persona) y lo que trasciende la línea de lo considerado como clínicamente significativo, esto es, cuando establecemos un diagnóstico de adicción, se atienden a diferentes criterios”.

Existen tres criterios básicos para diferenciar una conducta adictiva en relación con una sustancia, un objeto o una persona:

  1. Si limita la vida de la persona. “Por ejemplo, no sería lo mismo una persona que bebe alcohol exclusivamente en momentos relacionados con el tiempo de ocio que aquella que no puede evitar su consumo y acude a trabajar bajo sus efectos”.
  2. Si la ausencia del consumo genera malestar subjetivo.  “Supongamos a una persona que disfruta viendo pornografía pero simplemente se trata de un complemento al deseo sexual no se consideraría adicción. Sin embargo que la respuesta sexual solo aparezca en relación al visionado de este contenido, podría indicarnos que se trata de una adicción”.
  3. Criterios de frecuencia e intensidad: “existe una relación directamente proporcional entre el nivel de adicción y la frecuencia e intensidad en su consumo. Esta sería la diferencia por ejemplo, entre una persona que  invierte dinero en juegos o apuestas de vez en cuando (frecuencia baja), pero el dinero que invierte es acorde con su economía y posibilidades (baja intensidad), que aquella que lo hace de manera regular y desproporcionada en relación a su situación”.
persona con adicción al alcohol
La frecuencia con que se acude a un determiando hábito es clave para definir cuándo nos encontrmaos frente a una adicción.

REALMENTE DESCONOCEMOS QUÉ SON LAS ADICCIONES

Así, podemos entender que, aunque estamos habituados a oír hablar de adicciones, hay mucho que no sabemos sobre ellas. Y para muestra basta con que nos quedamos sólo con los estereotipos. Incluso podemos sorprendernos si atendemos a las dependencias que se manifiestan en las personas que nos rodean, y en nosotros mismos. ¿Cuántas de ellas llegan a ser patológicas?

– En general, cuando preguntamos qué son las adicciones, la imagen que sobreviene es la de una persona fumando porros, inyectándose heroína, esnifando coca. Pero hoy sabemos que ha diferentes tipos…

– Quizás esa sea la parte menos conocida de las adicciones: no hay varios tipos de adicciones sino diferentes formas de manifestarse, y nos sorprendería saber cuántos de nuestros comportamientos habituales comparten territorio con ellas.


El abanico se extiende no solo al consumo de sustancias sino también a la dependencia de comportamientos que se convierten en repetitivos y necesarios para la persona.

Aurora Gardeta Gómez

– ¿Qué tipo de conductas pueden ser adictivas?

– Aunque no lleguen a ser considerados como adicciones, detrás de algunas situaciones cotidianas se esconde, así como le sucede al adicto, una obsesión que solo se resuelve con el “contacto con la droga”. Por ejemplo, las manías de orden y limpieza, la necesidad de ver al ser amado de manera apremiante en algunas relaciones de pareja, o incluso las personas en extremo negativas que se aferran a la preocupación cual sustancia adictiva sin la que no pueden vivir. Trabajar ese elemento base, que en la mayoría de las ocasiones se relacionan con algún rasgo de personalidad, es clave para rellenar el vacío que el adicto busca cubrir.

persona con adiccion emocional o dependencia emocional
Casi nadie reconoce la dependencia emocional patológica, que se manifiesta a menudo en la pareja, como una enfermedad cuando surge la pregunta qué son las adicciones.

TRATAR UNA ADICCIÓN ES CUESTIÓN DE VOLUNTAD

LA INTENCIÓN DEL PACIENTE LO ES TODO PARA EL ÉXITO DEL TRATAMIENTO

– ¿Cuál es la mayor dificultad de un adicto para superar la adicción?

– Desde un punto de vista superficial, cualquiera respondería que el resistir la tentación del consumo. Y por supuesto que lo es. Pero probablemente hay un aspecto trampa asociado, que se ha fomentado socialmente: la idea de la motivación como requisito imprescindible para conseguir nuestros objetivos.


Abandonar la espera de la llegada de la motivación o las ganas para asumir que es sencillamente una cuestión de fuerza de voluntad es la mayor de las piedras a sortear en el camino del avance.

Aurora Gardeta Gómez, psicóloga

– Es decir: esperar que llegue la motivacion puede resultar engañoso?

– No conozco a ningún estudiante que se haya sacado la carrera prefiriendo estudiar que salir con sus amigos, ni a nadie que haya hecho una dieta prefiriendo comer un plato de guisantes que una hamburguesa, o a un fumador que le apeteciese más inhalar vapor de agua que nicotina. Abandonar la espera de la llegada de la motivación o las ganas para asumir que es sencillamente una cuestión de fuerza de voluntad es la mayor de las piedras a sortear en el camino del avance.

– ¿Cómo es el trabajo de un psicólogo en el campo de las adicciones?

– El funcionamiento es el mismo que utilizamos para el abordaje de otros problemas emocionales o comportamentales: por un lado, se puede tratar desde la perspectiva de la intervención, es decir, actuamos cuando hay un problema. En este caso sería poner en funcionamiento las herramientas con las que contamos para reconducir, reducir o extinguir el consumo que esté siendo objeto de la adicción.

Pero también contamos con el ámbito de la prevención, que a veces es tanto o más necesario que el anterior. Aunque en ese momento no haya un consumo, fortalecer  las áreas de funcionamiento de la persona para evitar recaídas y aumentar su capacidad de afrontamiento en las adversidades, es una labor esencial para un tratamiento más efectivo.

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