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La fase de rehabilitación de adicciones

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Fases del tratamiento de adicciones

La fase de rehabilitación se inicia cuando la persona consigue extinguir el impulso adictivo. Pero es precisamente entonces cuando debe adentrarse en un trabajo profundo de modificación de su estilo de vida. Si bien este cambio ya arranco con la etapa de deshabituación, con las primeras sesiones terapéuticas y la imposición (convenida) de nuevas rutinas y cumplimiento de obligaciones, con el fin de ordenar su cotidianeidad. En este estadio del proceso es cuando se consolidan nuevas formas de actuar, de sentir, de afrontar la vida.

La etapa de rehabilitación puede durar entre 3 meses y 1 año y medio. Y se desarrolla, según el caso de adicción, en centros de desintoxicación, comunidades terapéuticas, centros de día, centros ambulatorios, pisos terapéuticos tutelados.

No obstante, en la etapa de rehabilitación se profundiza en un trabajo de reestructuración vital, con la persona plenamente consciente de la necesidad de cambiar su forma de estar en el mundo y una abstinencia consolidada (al menos dentro del entorno terapéutico). Asiste a sesiones terapéuticas individuales y grupales varias veces por semana, para adquirir nuevos patrones de conducta, redescubrir habilidades perdidas a causa del consumo. Pero, sobre todo, para revisar y modificar pensamientos, creencias y emociones que la llevaban a consumir.

fase de rehabilitación de adicciones

¿Qué necesita un adicto para recuperarse?

Algunos de los aspectos que se trabajan a fondo durante esta etapa son:

  • Cambiar la reacción de la persona ante determinadas situaciones que le generaban ansiedad y la llevaban a consumir.
  • Tomar consciencia de cuáles eran estas situaciones y por qué le provocaban determinados sentimientos incontrolables
  • Detectar cuáles son las situaciones que implican riesgo de consumo
  • Dejar de frecuentar aquellos entornos y personas que generaban predisposición al consumo
  • Trabajar el estrés y la ansiedad y, en su caso, incorporar estrategias para apaciguarlos
  • Conseguir un auto-refuerzo por comportamientos convenientes
  • Hacerse consciente de los pensamientos y creencias automáticos que predisponían a consumir
  • Aprender a valorar alternativas frente a una situación que pueda presentarse como conflictiva
  • Aprender a negociar y comunicarse con otras personas para evitar conflictos
  • Sobre todo, adquirir herramientas para gestionar contingencias, es decir, situaciones que pueden promover el impulso de recaer.

Además del apartado terapéutico con un equipo psicológico, en esta fase del tratamiento se desarrollan actividades lúdicas, sociales, educativas y recreativas. Actividades que aporten a la persona experiencias vitales que le muestren otras formas de disfrute sin consumo. Y que le reporten herramientas (emocionales, sociales, intelectuales) para funcionar de otra forma en su día a día. Incluso, que le doten de habilidades ocupacionales.

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